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¿Qué es la Casa de mujeres de Kiel?

En nuestra Casa, cuya dirección es secreta, encuentran refugio, protección y ayuda aquellas mujeres y sus hijos que no pueden permanecer en su hogar ya que su pareja o su familia les amenaza, humilla, pega o les obliga a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad.

La Casa ha sido construida de tal forma que su piso principal está adaptado para personas con minusvalías físicas (por ejemplo, que precisen sillas de ruedas).
Las mujeres y sus hijos que viven en nuestra casa pueden permanecer en ella hasta que tengan claro que van a hacer a continuación.

Las trabajadoras de la Casa orientamos y aconsejamos en diversos idiomas sobre las siguientes cuestiones:

  • problemas personales
  • dificultades con los hijos
  • gestiones con la Administración
  • gestiones de las diversas ayudas financieras posibles
  • problemas relativos al divorcio y la patria potestad de los hijos
  • cuestiones relativas al derecho de permanencia en el país
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Historia de la Casa de mujeres de la ciudad de Kiel

La Casa autónoma de mujeres de la ciudad de Kiel fue fundada en 1978. En 1983 se fundó su asesoría „Die Lerche“. Además de nuestro objetivo concreto de ofrecer a las mujeres víctimas de la violencia familiar un refugio seguro y una ayuda profesional para acabar con su situación de violencia personal,  nuestra asociación lucha de diversas formas para acabar con la violencia contra las mujeres en nuestra sociedad.
En el año 2006 construimos una nueva Casa de mujeres, adaptada a personas con minusvalías físicas y con capacidad para 26 mujeres y niños.

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La vida en la Casa de Mujeres

En la Casa viven mujeres y niños de todas las edades, diversas culturas, religiones y orientación sexual. Las habitantes de la casa organizan ellas mismas su vida y asumen ciertas responsabilidades comunitarias, según sus propias capacidades. Cada mujer se ocupa  y  cuida de ella misma y de sus hijos. No se debe pagar alquiler por estar en la Casa. La duración de la estancia depende de cada situación personal. 

Con la ayuda de las trabajadoras de la Casa, la residente de la Casa podrá reflexionar sobre la violencia vivida, su situación actual y las pasos que quiere dar para empezar una nueva vida libre de violencia. Paralelamente las niñas y niños que viven en la Casa reciben un amplio y específico apoyo para que puedan empezar a recuperarse de la violencia vivida. La vida común se basa en el respeto mutuo y un rechazo absoluto al racismo. Uno de nuestros objetivos principales es que la vida en común se desarrolle libre de violencia. Tanto el alcohol como las drogas están prohibidos en la Casa.

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¿Cómo voy a la Casa de mujeres y qué me llevo?


Toda mujer maltratada puede acabar en cualquier momento con esa situación y decidirse por un camino libre de violencia llamando al teléfono 0431/681825, disponible las veinticuatro horas. El primer contacto suele ser, en la mayoría de los casos, telefónico. En este caso, cada mujer es asesorada y admitida en la Casa o, si es necesario, dirigida a otra institución de ayuda. En otros casos, el contacto se realiza a través de una amiga, una persona de confianza o alguna otra asesora.

Siempre que sea posible y no suponga un riesgo para su vida y la de sus hijos, procure traer a la Casa las siguientes cosas:

  • pasaporte o documento de identidad, suyo y de sus hijos
  • dinero en efectivo
  • tarjeta bancaria, libreta de ahorros
  • tarjetas de seguro médico propia y de sus hijos
  • resoluciones administrativas de pago de ayudas sociales, subsidio de desempleo o de pensiones  („ALG II, Kindergeld, Unterhaltsvorschuss Bescheid“)
  • datos de los seguros que posea
  • partidas de nacimiento
  • certificado de matrimonio
  • visados o permisos de residencia
  • llave del apartamento
  • certificados escolares y de trabajo („Zeugnisse“)
  • material escolar de sus hijos
  • juguete favorito de sus hijos


Si usted tiene otras preguntas acerca de su estancia en la Casa de mujeres, la vida cotidiana en ella o el acceso a la misma, llámenos.

En ocasiones las mujeres que llegan a la Casa han podido planificar con tiempo su huida, otras deben abandonar su casa urgentemente y sin tiempo a prepararse. Tenga en cuenta lo siguiente: en caso de peligro sálvese a usted misma y a sus hijos. La Policía (teléfono 110) le ayudará en todo momento y le acompañará, si así lo desea, a la Casa de mujeres.

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Extranjeras en la Casa


Todas las mujeres, independientemente de su nacionalidad, religión o cultura, tienen el derecho de vivir una vida libre de violencia. Ninguna mujer tiene que aguantar amenaza o violencia alguna por parte de su marido, pareja o familia y  puede encontrar protección y y seguridad en nuestra Casa de mujeres. Toda extranjera encontrará aquí ayuda y asesoramiento profesional en muchos aspectos de su vida, por ejemplo:

  • situación legal en Alemania
  • situación económica
  • cuestiones relativas a la patria potestad y regulación de las visitas paternas de los niños
  • integración y perspectiva educativa (por ejemplo, Cursos de alemán)
  • orientación educativa para sus hijos
  • búsqueda de vivienda


La ley de residencia alemana otorga un permiso de residencia propio a la mujer extranjera  casada después de tres años de conviviencia con el marido en suelo alemán. El derecho puede otorgarse antes de estos tres años si existe violencia familiar. En este caso se debe solicitar un regulación de caso extraordinario („Härtefallregelung“). Para realizar esa solicitud es muy importante que existan pruebas documentales de la violencia: por ejemplo, informes médicos, denuncias o actuaciones policiales, declaraciones de testigos.
 
Las Casas de mujeres trabajamos conjuntamente y en cooperación con una amplia red de instituciones especializadas en el matrimonio forzoso, la trata de mujeres o la prostitución forzosa, asi como traductoras y abogadas/os especialistas que nos ayudan a informar y asesorar de la mejor manera posible a nuestras clientas, de forma que conozcan y usen a su favor sus derechos.

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Niñas y niños en la Casa de mujeres

En la Casa de mujeres viven también niños y jóvenes. Mucha gente piensa que la Casa no es un lugar apropiado para niños, pero se trata de una gran equivocación. Las niñas y los niños son siempre víctimas de la violencia familiar. O bien son testigos de la violencia sufrida por la madre o bien son ellos mismos víctimas directos de la violencia. La violencia vivida y sus consecuencias ponen en peligro su bienestar, pues los niños sufren con la madre la violencia que ésta misma sufre. Algunos sienten un miedo realmente existencial y se encuentran en una situación de gran complejidad. Algunas niñas y niños quieren, por ejemplo, ayudar a la madre, otros se sienten culpables o se identifican con el agresor. De cualquier forma, experimentan la relación entre los padres como un relación de violencia y abuso de poder. Esta experiencia es una experiencia vital que marca sus vidas y que puede marcar la vida de sus propios hijos. Miedo, inseguridad, problemas de concentración en la escuela o problemas de comportamiento pueden ser consecuencias de la violencia vivida.

¿Por qué es la Casa de mujeres un lugar adecuado para los niños?

Las trabajadoras de la Casa de mujeres ofrecen a niños y  jóvenes una ayuda específica y competente para empezar poco a poco a superar estas situaciones vividas. En la Casa encuentran una atención respetuosa, un apoyo adecuado a su edad, asesoramiento y estímulo individual.  Las Casas de Mujeres son lugares apropiados para trabajar la violencia vivida por los niños y también un lugar donde se refuerza la solidaridad con los niños y sus derechos. Un objetivo muy importante de las trabajadoras de la Casa es, de nuevo, promover la convivencia  y la educación libre de violencia (ofertas específicas en este sentido se ofrecen tanto a los niños como a las madres).